contador de visitas

2 jun 2010

HIDROAVIÓN - BEAVER



Tomé mi primera "lección" de vuelo, si se puede considerar así, cuando a penas tenía 11 años. Fue un verano y por aquella época los pasábamos en una casa forestal que tenía asignada mi padre como Jefe Provincial del servicio Estatal de Montes. Él decía que los ingenieros de montes eran los únicos que veraneaban en su lugar de trabajo, aunque en su caso era lo que verdaderamente le gustaba, estar en el monte, y no lo que hacía rutinariamente que, como es lógico, era mucho más administrativo en un despacho o en el Ministerio.

Esa casa contaba con pista de aterrizaje entre otros muchos atractivos para unos niños como nosotros (caballos, carruajes, máquinas y autos de todo tipo, etc) y durante los veranos se aprovechaba la campaña para tratar las plagas de procesionaria que afectaban al pinar de la reserva con más de 12 kilómetros de largo por unos 4 de ancho.

La fumigación la hacía un empresario Jerezano, propietario de una empresa aeronáutica pequeña que contaba con dos o tres aparatos especiales para dichas tareas, creo recordar que un par de Pipers Pawnee y una grumman 450.

Mi primer vuelo fue sentado en taburete de madera colocado entre el asiento del piloto y en fuselaje del lado derecho y jamás tuve antes una sensación tan impresionante, creo que ese día me dije "yo debo ser piloto".....Al despegar, la pista se aleja bajo mis pies y el bosque se convierte en un manto compacto y verde trazado de caminos, claros, lagunas y casitas como en un diorama de trenes de juguete.

Luego, con 19 años sobrevolamos en helicóptero la reserva recordando aquel primer vuelo y años más tarde, ya como piloto, volé con mi novia, hoy mi mujer, sobre la zona y sonreí al pensar que había conseguido mi sueño (ahora sueño con tener un Aston Martin, je je).

Aprovechando que paso estos días en Los Roques, como ya he comentado antes, contacté con un tipo que me dejaba su Hidro para darme una vuelta por las islitas y contemplarlas de cerca, así que me dispongo a volar este precioso y elegante avión para mostraros las islas.

El De Havilland Canada DHC-2 Beaver (castor) es un avión puramente forestal (con ese propósito fue diseñado) y por eso he rememorado mi primer vuelo. Está propulsado por un fiable motor radial de 9 pistones Pratt & Whitney R-985 (creo haber leído que los motores de harley davidson se hicieron sobre la base de un motor de este tipo recortado) y cuenta con características STOL (capacidad para operar en espacios muy cortos de aterrizajes y despegues).

Lo que más me gusta de este aparato es su atractivo  look  muy de los 50, sobre todo el interior que se ve uno como sentado en el típico Buick Riviera de 1951.

No hay comentarios:

Publicar un comentario